El Gourmet: Autor Caníbal



Por Mente Blanca


¿Alguna vez te has preguntado cómo sabe la carne humana?

William Seabrook fue un autor y poeta del principio del Siglo XX, de la llamada “generación perdida” de escritores, que exploró el África en busca de una tribu que le permitiera probar carne humana… por plena curiosidad.
Aunque comúnmente se usa el término "canibalismo" para aquellas personas que se comen a otras personas, ese es un término general que se usa cuando un miembro de una especie come partes de otro de su misma especie. El término más adecuado es “antropofagia”. Según la Real Academia Española, la antropofagia (del griego ἀνθρωποφαγία, y ésta de ἄνθρωπος-ου, anthropos, "hombre", y φαγία, phagia "acción de comer") es el acto de incluir carne u otros tejidos humanos (excepto sangre, en cuyo caso se llama hematofagia) en la dieta.

Aunque la tribu que William Seabrook encontró no le permitió participar de sus rituales caníbales, el escritor siguió con el deseo de conocer el sabor de la carne humana. Al no poder aplacar su fascinación, el autor pidió muestras de carne humana de un hospital y las cocinó él mismo. Qué asco.

Luego, describió el sabor de la carne humana “como de buen ternero, no plenamente desarrollado, no joven pero aún no un buey. Definitivamente era como eso, y no como ninguna otra carne que haya probado…. ligeramente más dura que la del ternero de primera, un poco más fibrosa, pero no demasiado, ni dura ni fibrosa, para ser agradablemente comestible.” Qué perturbadoramente… descriptivo.
Por más extraño que sea lo que hizo este hombre, nadie puede negar haber sentido alguna vez un poco de morbosa curiosidad acerca del tema. Y si no lo has hecho, probablemente lo hiciste al leer este artículo.

La antropofagia se ha convertido en un tabú que se le atribuye de epíteto a aquellas tribus exóticas que viven lejos de la civilización. Y es verdad que la antropofagia existe en lugares como Papúa Nueva Guinea, donde se practica como forma de venerar a familiares muertos, o, como era practicada en el pasado por los aztecas, quienes lo hacían para humillar a sus enemigos en rituales perversos.

También se ha practicado como forma desesperada de supervivencia en grandes accidentes donde la única alternativa sería dejarse morir, como en el caso de los sobrevivientes de los Andes.

En conclusión, aunque algunos evidentemente disfrutan comer carne humana, no es lo más recomendable. Tiene efectos secundarios, como la enfermedad llamada ‘kuru’, que ocasiona temblores y que suele terminar en muerte. ¿Le interesa experimentar cómo sabe la carne humana de primera mano? Inténtelo a su propio riesgo por medios legales como William Seabrook. Pero, tome en cuenta que, como dice Willy Wonka, “Todo lo que hay en esta sala es comestible, incluso yo. Pero eso sería canibalismo, y está mal visto en la mayoría de las sociedades”.

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