No caricaturicemos la belleza

Hoy en el Día Internacional de la Mujer,

Mente Dorada comparte con nosotros

una reflexión sobre la belleza.




Vivimos en un mundo que nos vende la idea de que lo bello necesariamente tiene que empezar en el físico de las personas y que sobrevalora la belleza física. 


La manera que imaginamos a una persona hermosa empieza subconscientemente con lo delgado de su cuerpo, con un rostro fino, cabello lacio, ojos claros, entre otras cosas. 

Esto es así porque hemos dejado que lo que nos dé valor como personas sean las ideas vendidas a través de revistas, moda, música y estilos de vida de las personas famosas.

 Y esta es la triste realidad, solamente una minoría pensaría en la personalidad y en el interior del individuo en primera instancia.




No obstante, la verdad es que al momento de juzgar o decir que alguien es “bello” nuestro pensamiento debería acercarse más a un sentir interno y no a la errónea definición de belleza que tenemos grabada en el subconsciente a causa del mundo.

 El físico no lo es todo. La verdadera belleza empieza en el interior y debemos aprender a cuidar y a proteger nuestro corazón antes que nuestro cuerpo o rostro. 

Debemos esforzarnos por ser personas que se caracterizan por su hermosa personalidad, 
antes que afanarnos por conseguir el cuerpo perfecto.

Y aprender a ser piadosos, humildes, valientes, amigables, respetuosos, eficientes a la hora de emitir un juicio de valor sobre alguna persona; 

exigentes a nosotros mismos y sobretodo solidarios con todos los que nos rodean.

Intentando así conocer el interior de la gente y no lo superficial,
por lo que debemos tener claro que la verdadera belleza empieza por el corazón y no por la apariencia.

Y con esto no pretendo ofender a nadie y mucho menos a las personas que cumplen con estos canónes de belleza… pero, 



¿De qué sirve ser hermoso por fuera,
cuando por dentro soy horrible?

¿De qué sirve ser la persona más bella del mundo,
si no tengo nada valioso que aportar en él?

¿De qué sirve ser reconocido por mi físico
y que nadie me aprecie genuinamente por quien soy?




¿Cómo puede alguien empezar a cultivar la piedad, humildad, la bondad y todas esas cualidades? 

Es imposible tenerlas si Jesús no transforma nuestro corazón con Su Evangelio y si no buscamos su voluntad en Biblia. 

Así que si quieres conseguir la verdadera belleza, evalúa tu relación con Jesús.

Asegura tu identidad en Élno en una caricatura de la belleza.

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