Prólogo a una despedida

Pseudónimo: La voz fugitiva
Autor: José Luis Fuertes

En este momento miro hacia atrás
y no recuerdo tu principio
que parece haberse perdido
en el celeste pero nublado camino,
tu principio se pierde… como el
más hermoso riachuelo en
el corazón del monte,
como el más dulce sueño
en el recuerdo del alma de un niño
así dije en el pasado a tu antecesor
y oh... hoy te miro y te lo digo a ti
porque hoy te
tengo tan real y tangible como
el aire, la vida y yo mismo,
pero mira lo que yo miro porque
he aquí justo al lado mío una puerta
y después que yo entre... no después que todos
entremos, tú que hoy eres tan real,
tangible, tan vivo y tan
mío, serás de aquel lado de la puerta
menos que un viejo e insonoro rumor,
menos que un viejo e incoloro recuerdo,
menos que una vieja e inservible casa vacía,
menos que una vieja e insensible vida
de esas de las que llevaste en tus brazos
esos brazos de los que hoy yo mismo
no me puedo quejar, esos mismo fueron
para otros muchos, crueles e infatigables
látigos que desgarraron tanto su
cuerpo como alma y corazón.



Pero no, mejor permíteme recordarte
como te veo ahora, como te ven todos
arriba en el cielo brillando en
infinitos y fugaces períodos de colores…
si todos te buscan en el lienzo
oscuro del cielo pintado de colores…
mientras tú te escapas por abajo
por la oscura tierra, tú te escapas por
los árboles y sus raíces esas raíces que
cuidaste con abnegación y que hoy
te rinden el último servicio póstumo.

Tú te escapas mi amigo, mientras
algunos buscan oír tu voz de adiós en la
radio, en los infinitos tiros o un cañonazo,
pero tú te escapas mi amigo, cayado y
pacífico acompañado de un viejo mudo.

en este momento tiemblas no temblamos
ambos frente a frente cara a cara
tal vez porque nos sentimos insatisfechos
el uno del otro, tal vez porque sea
la última vez que nos vemos…,
mientras todos estallan de gozo
corazones en brazos corazones en Manos
felices por haberte acompañado.
tu y yo querido dos mil dieciocho,
temblamos porque es la última
vez que nos abrazamos.

No comments