(Contra-cultura) Menos yo, más nosotros

MENOS YO, MÁS NOSOTROS
Por: Mente Marina
Hace exactamente veintidós días atrás recibimos con los brazos abiertos este nuevo año 2020. Es increíble cómo pasa el tiempo, ¿no? A pesar de que los pronósticos que se han dictado para este tiempo que se aproxima no son en definitiva los mejores, la emoción de ser partícipes de una nueva década (o casi una nueva década, como algunos prefieren creer) ha llenado los corazones de muchos y la expectación por lo desconocido que trae consigo el nuevo año, como todos los anteriores, es de esperarse. 

Por esta razón, la mayoría de nosotros nos hemos propuesto, una vez más, las famosas “metas de año nuevo” que van desde un par de oraciones cortas escritas en un post-it o un pedazo de papel hasta extensos listados escritos en una agenda, la cual, tiene toda la planificación del mes de enero hecha (un aplauso para aquellos que saben organizar bien su tiempo). Aunque, a veces pueden llegar a ser simplemente listas mentales... lo entendemos y no descartamos esa opción. Sea cual sea nuestro caso, con frecuencia tendemos a aspirar a metas como hacer actividad física, comer saludable, aprovechar el tiempo, cuidarnos la piel, leer más, crecer como persona en diferentes áreas, mejorar ciertas habilidades, ahorrar, conseguir una beca, ser más productivos, viajar, cumplir ese sueño y un sinfín de metas más que no podría mencionar en un solo artículo. Muchos podríamos identificarnos con estos objetivos, y es excelente que deseemos mejorar nuestra estadía aquí en la tierra mediante ellos.

Sin embargo, hay un factor común que podemos percibir en cada uno: se enfocan en el “yo”. Aunque es cierto que en sí mismos son buenos, ¿cuándo realmente nos hemos detenido a pensar, en año nuevo o iniciando el año, en plantearnos metas que beneficien al prójimo y no solo a nosotros mismos? A veces, nos hallamos tan absortos en nuestro propio mundo que olvidamos que existen personas fuera de él que batallan las mismas luchas que nosotros acarreamos y que necesitan nuestra ayuda, o sencillamente personas cuyas vidas podríamos alegrar y hermosear con pequeñas acciones que nos propongamos a hacer. Y ¡cuánta felicidad y satisfacción nos provocaría esto si lo hacemos de corazón! Somos seres humanos creados para vivir en comunidad y en comunión, por lo que no podemos esperar de ninguna manera vivir “en grande” (o como quieran llamarle) sin tener compañía alguna en este mundo. Por esto es que muchos de los mejores momentos y memorias que llegan a nuestra mente han sido cuando otra persona ha estado presente, y no solo nosotros.

Así que, ¿qué tal si decidimos este año optar por metas menos centradas en el “yo” y más en “nosotros”? Desde colaborar con organizaciones enfocadas en ayudar a grupos marginados de la sociedad, hasta reconocer con mayor frecuencia las virtudes de los demás y celebrar sus logros junto a ellos; desde disfrutar de más tiempo con familia y amigos, hasta ceder el paso aún cuando se nos quieren tirar encima; desde buscar maneras en las que podemos ayudar a nuestros compañeros que tienen dificultades con ciertas materias, hasta servir en nuestra propia casa incluso cuando no tenemos ganas de hacerlo; y desde arreglar las sillas luego de que finalice la clase hasta, darle el buenos días al personal de limpieza. 

Quizás algunas no se asemejen al concepto de “metas de año nuevo” que tenemos, pero estos son pequeños objetivos que podemos cumplir en el día a día que tienen el potencial de ser el inicio de un gran cambio, tanto en nuestras vidas como en las de las personas que nos rodean. No será fácil, pero siempre será posible.

Seamos más intencionales con las acciones que realizamos y las metas que nos trazamos, pues con el tiempo nos daremos cuenta de que la vida será mejor de esta manera. Y tú, ¿estarás dispuesto a hacerlo?

1 comment

  1. ¡Me encanta este artículo! ¡Excelente tema y exhortación!

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