LITERATURA: Cuento motivacional.

CAMELIA, ¡DECÍDETE!
Por: Mente Marina
Colocó la última libreta azul marina con diseño blanco marmolizado que le habían regalado frente a ella en la cama, y en ese preciso instante la ansiedad le arrebató la alegría que le había causado recibir tan precioso regalo. Otra vez se enfrentaba ante la disyuntiva de ¿qué hacer con todos sus cuadernos vacíos? O bueno… no tan vacíos, realmente.

Verán, Camelia era amante de la escritura y de coleccionar objetos muy monos, por lo que poseía toda una hilera de agendas, mascotas y libretas con patrones, colores y tamaños totalmente distintos en su librero. Podías encontrar desde una minúscula libreta de color amarillo chillón, hasta una agenda con el patrón de flores rosa más delicado que probablemente exista en el mundo. Pero a la hora de elegir el propósito de cada una de ellas, la palabra “eternidad” no era suficiente para describir todo el tiempo que se tomaba Camelia en hacerlo, y esto se había vuelto en una de las mayores frustraciones de su vida en los últimos meses.

—Ya dije que usaría la de flamencos para escribir mi lista de cosas por hacer... pero ahora esta azul me gusta más para eso porque es más pequeña y la puedo llevar donde sea… pero es que aquella está mejor organizada por dentro y es más linda… pero si me decido por ella tendré que arrancarle todas las páginas que ya he usado… otra vez.

Con el ceño fruncido y un quejido, echó a un lado la libreta y se tiró en la cama, fastidiada por lo que sentía, por cómo era y por cómo lidiaba con las cosas.

¿Por qué simplemente no podía decir “esta la usaré para esto” y ya? ¿Por qué tenía que ser tan indecisa cuando se trataba de algo tan sencillo? Y lo peor del caso, es que la mayoría de mascotas carecían de las primeras hojas, ya que cuando había decidido usar una solo para escribir poesía, cambió de opinión y escogió usarla como journal, quitando las páginas en las que había dibujado y dejándola más débil. ¿Por qué tenía que ser tan complicada?

No obstante, se sabe muy bien que seguramente no era la única a la que le sucedían este tipo de cosas.

Camelia se despabiló de la frustración, preocupación y ansiedad que carcomían su mente, y decidió no darle más vueltas al asunto. Ya era hora de cambiar y este era el momento perfecto para comenzar.

Se puso de pie, tomó la nueva libreta junto a las demás del librero y las organizó todas en la cama, descartando las viejas y asignando el propósito de las restantes con una felpa en las primeras páginas. Cuando finalizó, las guardó de vuelta a sus respectivos lugares y rebosando de un alivio inexplicable.

Eso era justo lo que le había faltado desde hace tanto tiempo: una firme determinación para lograr las cosas que se proponía a realizar, aún cuando la duda y la indecisión arremetían contra ella.

Camelia sonrió triunfante y salió de su cuarto, se sintió mejor que nunca sobre algo que parecía una tontería, pero que definitivamente reflejaba una de sus peores debilidades y representaba uno de los obstáculos más grandes de su vida.

La historia de Camelia no está muy lejos de la realidad. A veces, las decisiones no son tan fáciles y muchos menos ejecutarlas de la noche a la mañana, pero esto solo marca el inicio de un gran cambio. De ti depende adoptar esta actitud o rechazarla. ¿Qué harás?

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