¿Donde estás, Patria, amada mía?


Por: Mente Salina
¿Dónde estás, Patria, amada mía?

Patria: muchos políticos y altos representantes del país haciendo alusión a ella, celebrándola con “dignísimo amor” y supuesta entereza, otros preparando actos ceremoniales en su honor y cantando himnos que la ensalzan (los cuales, en su insolencia olvidan por 12 meses). Asimismo, gobernantes homenajeando a la Bandera Nacional en solemnes cultos, mientras sus almas como estatuas la veneran y sus pies se levantan contra la Libertad que está escrita en ella; hacen referencia a nuestro Padre de la Patria pérfidamente, pues no honran los valores por los cuales feneció y luchó hasta su último hálito de vida; mencionan la integridad de nuestros héroes más osados para cubrir su propia desfachatez y así es como desde lo más elevado y glorioso, con desdeño tratan a nuestra preciada Patria.

Bien sabido es por todos que en tan solo unos pocos días, nuestro país estará conmemorando una fecha célebre que nos identifica como dominicanos, el 27 de febrero (día de la Independencia Nacional), no obstante, la infame realidad asoma a una fecha dolorosa de recóndita tristeza para un pueblo abatido por el estado turbio, abyecto y caótico por el cual actualmente atravesamos. Pues hay una nación sumergida en la injusticia, fraude y tiranía de aquellos que cínicamente han arrebatado los pilares democráticos que cimentan nuestra soberanía. De igual modo, en estos últimos días, indignación abismal ha abstraído al país, la cual nos ha llevado a alzar nuestras voces como símbolo de la incesable lid que algún día irá a tornarse en esperanza, independencia y excelsa libertad.

Extraño no sería preguntarnos: ¿dónde estás, Patria, amada mía? Puesto que no solo a lo largo de la historia, sino que incluso en el presente ella ha sido pisoteada, maltratada y humillada. Sin embargo, en Duarte tenemos ejemplo del inicio de una revolución que conllevó el derramamiento de sangre, pero que obtuvo como noble fruto una nación libre e independiente de toda potencia extranjera. Es incognoscible la manera en que aun aquellos que pertenecen a nosotros prefieren permanecer en la codicia, egoísmo y voracidad de sus corazones y negar así la Patria adorada que como madre tierna en sus brazos los ha amparado, por lo que nuestro flébil espíritu solo se puede compadecer de ellos. 

En medio del desconcierto y el caos que nos cercan, aún tenemos alas de esperanza para volar a lo lejos y llegar a los más alto de nuestra estimada Patria. Así que, no seamos de aquellos que ante el menor obstáculo desploman sus cargas para ser subyugados a la esclavitud. Más bien, continuemos irguiendo nuestros costados con nuestros pies firmes en la Patria que amamos, honramos y de la cual, hoy nos enorgullecemos con colosal regocijo.
La poetisa dominicana Salomé Ureña escribió en su poema “Ruinas”:
Lucha, insiste, tus títulos reclama: 
que el fuego de tu zona 
preste a tu genio su potente llama, 
y entre el aplauso que te dé la fama 
vuelve a ceñirte la triunfal corona.
Que mientras sueño para ti una palma, 
y al porvenir caminas, 
no más se oprimirá de angustia el alma 
cuando contemple en la callada calma 
la majestad solemne de tus ruinas.

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