Limerencia vs Amor


Limerencia vs Amor

En las películas románticas es muy común ver cómo la trama sigue el recorrido del protagonista en busca de que su amor sea recíproco. Y esto, es algo con lo que todos nos podemos identificar. El amor es un sentimiento que todos han experimentado en algún momento de sus vidas y en diferentes ámbitos. Esta afección puede llegar a producir caos mental y emocional inicial, que con el tiempo se va normalizando. De todas formas, somos conscientes de que esto es capaz de llevarnos a perder la cabeza por el deseo de que nuestro amor no permanezca unilateral. Sin embargo, ¿hasta qué extremo podemos considerar este anhelo como “amor”? Consideramos limerencia a esta creciente obsesión con que se nos corresponda, a esta manifestación enfermiza de “amor”. La limerencia no debería ser reconocida como una etapa del enamoramiento sino más bien como un trastorno mental por sus efectos psicóticos en las personas.
    La doctora Dorothy Tennov consideró en su libro Love and Limerence que la limerencia es un estado con implicaciones clínicas, debido a los intereses en demasía por ser correspondidos y los tormentos que causa esto. Sin embargo, esto es un sentimiento por el que todos hemos pasado. ¿Quien no quiere que le quieran de igual forma?
Esta lógica no valida en absoluto el comportamiento inducido por la limerencia. En el enamoramiento, los intensos sentimientos tienden a moderarse con el tiempo, mientras que bajo los efectos de la limerencia estos suelen incrementarse volviéndose más destructivos y penetrantes. “Algunos de los rasgos propios de la limerencia son su aparición brusca e involuntaria, pensamientos circulares en torno a la otra persona, fantasías constantes de reencuentro, terror al rechazo, extrema timidez ante la otra persona -acompañada de temblores, palpitaciones o sudoración-, fantasías constantes de reencuentros, ideas Cabesuicidas ante la no correspondencia y falta de control sobre los propios pensamientos.” (BBC) 
    A pesar de lo dicho anteriormente se podría decir que la limerencia muestra comportamientos relativamente normales dentro de lo que es el enamoramiento. Ya que puede presentar síntomas físicos como temblores, tartamudeo y sudoración, que ciertamente son típicos de los ya mencionado. Esas cosas con consecuencia de sentirse atraído hacia a alguien. ¿No? ¿Qué hay de malo con eso?
Este anhelo causado por este estado mental resulta negativo para la salud mental de quien lo padece. Se ven reacciones parecidas a las de el Trastorno Obsesivo Compulsivo y similares a la de los farmacodependientes. Esto, a su vez, puede afectar otras áreas de la vida del paciente como que interfiere con las tareas diarias, lo sume en un estado de negación y genera una intensa ansiedad, además de la que involucra el supuesto enamoramiento, que podría considerarse más como una obsesión. “Los psicólogos especialistas lo describen como un trastorno obsesivo compulsivo enfocado hacia el amor”, aclara Garrido González.
    Finalmente, presentado todos estos puntos podemos decir que verdaderamente la limerencia no puede ser reconocida como una etapa del enamoramiento sino más bien como un trastorno mental, por sus efectos en las personas, tanto en quien la padece como en quienes están a su alrededor; ya que, como se ha dicho anteriormente este estado presenta reacciones peligrosas, tales como desarrollar sentimientos destructivos y penetrantes con el tiempo, también, desencadena reacciones muy similares a las de TOC o como la de los farmacodependientes. Así que, debemos tener cuidado con confundir los síntomas de la limerencia con los del enamoramiento, ya que si esto no se descubre a tiempo y se toma las medidas necesarias, podríamos estar cerca de un monstruo que en un punto se saldrá de control y podría dañarnos; por lo tanto, siempre tengan en cuenta y siempre preguntense: ¿Hasta qué extremo podemos llamar a ese anhelo de ser correspondido “amor”? 

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